|
UNA OPORTUNIDAD
Marta Blázquez
Departamento de Comunicación. Polibea
Hace unos días, me sorprendía a mí misma teniendo una experiencia extracorpórea mientras asistía al acto de inauguración de las obras de accesibilidad a personas con movilidad reducida realizadas en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Hace unos días, me sorprendía a mí misma teniendo una experiencia extracorpórea mientras asistía al acto de inauguración de las obras de accesibilidad a personas con movilidad reducida realizadas en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Mi cuerpo estaba allí, asistiendo con emoción a un paso importante para que las personas con alguna discapacidad puedan ejercer su derecho al turismo. Pero yo estaba en Egipto, empujando sillas de ruedas por abruptos terrenos para contemplar su arte enigmático, subiendo y bajando a las profundidades del Mar Rojo con personas que volvían a sentir libertad en sus piernas, montando en camello con felices turistas que nunca imaginaron verse en semejante situación.
Y es que así cambió mi vida, de publicista a acompañante de personas con discapacidad en Egipto por una cuestión del azaroso destino y por un impulso vital que sentí al ver un grupito de turistas en silla de ruedas disfrutando de las maravillas de este país a pesar de su escasa accesibilidad.
Han pasado muchos años y por aquí siguen mi cuerpo y mi mente. Trabajando por y para la discapacidad. Descubriendo la felicidad en rincones donde no había buscado. Mirando por segunda vez para comprobar que hay auténticos regalos delante de mí cada día. Orgullosa de que (aunque pueda parecer lo contrario) el mundo ha mejorado para todos. Empezando por la accesibilidad en el turismo y terminando por el reconocimiento de los derechos fundamentales de cada ser humano. Vamos poco a poco, pero esto no hay quien lo pare.
Ir al comienzo de la noticia
|