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5 TESIS PARA UN TURISMO ACCESIBLE, UN TURISMO PARA TODOS
Alfonso Huertas Marchal
Presidente de FEJIDIF
"Quiero una sonrisa, una cálida bienvenida y un baño accesible".
Anónimo
El turismo en el siglo XXI necesita, entre otras cuestiones, dar respuesta a las necesidades de los "turistas no estandar". Para que el turismo accesible tenga una verdadera implantación se necesita:
Primero. Que las asociaciones de personas con discapacidad (usuarios) y las administraciones (legisladores) y el empresariado (productores) trabajen colaborativamente, estableciendo alianzas para establecer una hoja de ruta hacia un plan nacional de turismo accesible.
La industria turística debe beneficiarse de la aplicación de la accesibilidad en los productos e instalaciones turísticas.
Los expertos han demostrado, también, que el turismo accesible puede ayudar a desestacionalizar el turismo, con los consiguientes beneficios económicos para el sector. Otras ventajas provienen de la demostración de que las personas con discapacidad viajaban siempre acompañadas, por más de una persona. Este hecho subraya el atractivo del viajero con discapacidad.
Segundo. Para que haya una verdadera implantanción de la accesibilidad en las instalaciones o productos turísticos se necesita la formación de todas las personas que trabajan en turismo. La formación supone una oportunidad para mejorar la gestión de los servicios turísticos, desde la perspectiva de la accesibilidad. Tanto el empresariado como las empresas que construyen (o que gestionan) las instalaciones turísticas han de conocer las necesidades de accesibilidad del "turista no estandar".
Tercero. Las asociaciones de personas con discapacidad y las administraciones han de trabajar conjuntamente para lograr que la accesibilidad sea una necesidad sentida y percibida, por la población en general. Muchas veces, el empresariado turístico ha asociado el valor de la accesibilidad como necesidad de las personas con discapacidad, como la necesidad de una minoría. La accesibilidad se ha contemplado como una pesada exigencia, en vez de oportunidad de mejorar la satisfacción de un espectro más amplio de viajeros y, por tanto, se ha contemplado como coste y no como inversión.
Cuarto. Hay que fortalecer el argumentario que manifieste la conexión entre la calidad turística y accesibilidad. Las vivencias y la relación afectiva con el entorno condicionan la experiencia del viajero. Por ello, un entorno accesible, promueve sensaciones de bienestar que garantizan experiencias agradables, no solo para las personas con discapacidad sino para todas las personas.
Quinto. Las personas con discapacidad tenemos que tener un papel protagonista en el turismo accesible. Las asociaciones de personas con discapacidad no sólo podemos proponer los criterios básicos de accesibilidad, promover mejorar a los productos y las instalaciones turísticas, sino convertir la accesibilidad en un valor añadido.
Nuestro papel ha trascender el rol de agentes de sensibilización hacia cogestores. Hay que generar conocimiento sobre turismo accesible y los sistemas de gestión viables, ello supone considerar que la innovación proviene del cliente.
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