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EL ESFUERZO DE VIAJAR.
Darren Hillock
Get Around Guide
www.getaroundguide.blogspot.com
Una de las mejores formas de contribuir a fomentar el conocimiento de la accesibilidad es que aquellos de nosotros que precisamos facilidades accesibles las solicitemos y, de hecho, esperemos que existan.
Como dice una vieja canción "nunca he estado a España..."
Pero he estado en LaCrosse, Wisconsin, en los E.E.U.U. En realidad, aquí es donde comenzó mi conocimiento de la accesibilidad relacionada con el con el turismo..
Era la primera vez que intentábamos viajar con nuestro hijo y su silla de ruedas. Mi esposa, Karen, entró para registrarse en el motel de LaCrosse. Habíamos especificado, al hacer la reserva, que necesitábamos una habitación en la planta baja. Pero eso no era lo que tenían para nosotros. Se trataba de un motel de dos pisos: la mayoría de las personas no necesitarían un ascensor para nada. Para nosotros, un segundo piso accesible solamente por escaleras, era tan bueno como alojarnos sobre el tejado.
Cuando Karen regresó al coche y me contó el malentendido, recuerdo que incluso consideramos la posibilidad de subir a Marcus y su silla nosotros mismos cargándole escaleras arriba. Nos dimos cuenta de que, como mínimo, la idea no era precisamente práctica. Ella volvió a entrar e insistió en que se nos proporcionara una habitación en la planta baja, que era exactamente lo que nosotros habíamos reservado. Lo consiguió.
Así fue como comenzó nuestra "educación" en viajar con una persona con discapacidad física.
Desde entonces hemos aprendido mucho. Incluso que, en ocasiones, puedes tener suerte en materia accesibilidad. Claro que si lo que pretendes es la mejor expectativa de que tu viaje resulte una experiencia agradable, necesitas planear un poco: algo que fuimos tomando en pequeñas dosis cuando empezamos a viajar con un usuario de silla de ruedas. Sí que tuvimos suerte en unas pocas ocasiones, pero nos encontramos investigando y rebuscando cada vez más para mejorar nuestra suerte.
Siempre pasamos un montón de tiempo en Internet cuando planeamos un viaje. Hemos examinado con gran detenimiento sitios web de recursos turísticos, moteles y restaurantes, buscando detalles sobre la accesibilidad que ofrecen. Nos hemos dejado los ojos mirando fotografías con el fin de discernir si la zona de la piscina de un hotel tiene o no escaleras; hemos mandado correos electrónicos a tutiplén solicitando especificaciones sobre la accesibilidad. También hemos frecuentado foros para efectuar reconocimientos virtuales sobre la accesibilidad del destino, algunas veces con gran fortuna. Cuando uno menciona que está buscando información sobre accesibilidad, muchas personas colaboran.
Recopilar la información sobre la accesibilidad se ha convertido en una parte de nuestro plan de viaje -probablemente la más importante si vamos a un sitio nuevo. Aquí es donde entran publicaciones y sitios de Internet como éste. Pueden ofrecer a la persona que se da cuenta que necesita efectuar tal recopilación de información, un lugar al que ir: exactamente de la misma forma que un viajero podría comprar una guía. Pero las guías que aportan información útil sobre accesibilidad son escasas y limitadas a un porcentaje muy pequeño de todos los posibles destinos.
Grandes pasos se han dado en los E.E.U.U. a partir de la Americans with Disabilities Act; pero aún queda mucho por hacer. Uno desearía que el propio mercado en desarrollo se encargara de realizar gran parte del trabajo. Hay casi 200 millones de personas con discapacidad en el mundo y todos conocemos las estadísticas relativas al envejecimiento de los Baby Boomers. Alguien que sea responsable o dirija un recurso turístico -o un negocio susceptible de ser accesible (es decir, cualquier tipo de negocio)-, ¿puede rechazar millones de potenciales clientes sólo porque, en su día, nadie reparó en escalones y puertas estrechas?
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